migraciones demócratas

9 12 2008
las casa de los barrios más ricos de Washington se llenarán de demócratas en los próximos meses

las casa de los barrios más ricos de Washington se llenarán de demócratas en los próximos meses

Se vende bueno, bonito, pero no barato. ¿Qué puede haber más indignante en este mundo que una oleada de multimillonarios comprando mansiones en Washington en plena crisis económica?

Pues según el New York Times, esto no sólo está pasando, sino que además nos tenemos que comer nuestras quejas al respecto porque aunque duela y aunque lo paguen los americanos, los millonarios están salvando la economía inmobiliaria del centro del poder estadounidense.

Los que llevan estas pesadísimas gestiones; es decir, los que venden mansiones son los llamados brokers. Son especialistas en contactos y sobre todo en ventas. Uno de ellos es Terry Robinson, que es el responsable de la venta de la mansión que donde el matrimonio Clinton superó sus problemas conyugales, en Whiteheaven Street. Actualmente no ha bajado el listón, y se está ocupando de Jon Favreau, guionista y asesor directo de el novísimoy negrísimo presidente Obama, que busca el calor del hogar en el lujoso barrio de Dupont Circle.

Terry Robinson, el asesor de Obama

Terry Robinson, el asesor de Obama

Y es que no son millonarios comunes los que pululan por Washington cantactando con brokers….¡son demócratas! Demócratas que componen el cuerpo hoy ya broncedao de la Casa Blanca y que necesitan sitios cómodos para vivir y pensar y que eligen como sitios fetiche Georgetown y Kalorama, Chevy Chase y Capitol Hill, Adams Morgan, U street o Logan Circle. En fin La creme de la creme de la inmobiliaria Washingtoniana. Lo único con lo que sí deben vivir los nuevos ricos es con sus predecesores…Ocho años de republicanismo no se soplan tan fácilmente y ya hay barrios donde la mezcolanza republicana-demócrata ha llamado la atención de los medios de comunicación americanos. Esta claro que la compra y venta…está de moda





primera dama en todo

11 11 2008
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Michelle Obama y Bábara Bush, portando ambas las famosas perlas

Puede resultar raro e incluso gracioso nombrar a Bárbara Bush y a Michelle Obama en la misma frase, sobre todo cuando es para referirse a algo que tienen en común. Pero, ¿Y si os digo que estas dos primeras damas poseen un estilo similar? No sólo nos referimos por supuesto a la imagen y atuendo, sino a la conducta… Fígense bien: ambas le ha cogido un extraño cariño a las perlas falsas a la vez que falsean con sarcasmo la determinante imagen de ególatra que tiene George Bush, como es el caso de Bárbara. Por otro lado Michelle, la primera dama negra de los EEUU entona reprobaciones en tono maternal sobre la paciencia que hay que tener con un marido desordenado.

Pero en este sentido, ambas personalidades se exteriorizan diferente en el estilo. La costumbre de Bárbara de soltar tanto consejito típico de “lo he reflexionado con la almohada”, le ha convertido en un estereotipo doloroso y encaminado más a la pose de una matrona de Connecticut. Sin embargo esto no pasa con Michelle. Ahí donde la tenemos es una mujer independiente, con grandes ingresos fruto de su éxito como abogada. Muchas veces ha ido por delante de su marido en los pasillitos y muchos periódicos estadounidenses no reparan en afirmar que es con ella con quien empieza una nueva época de las primeras damas como figuras estilísticas referentes. A estilo mismo de Jackie Kennedy, vamos. Pero cuidado, que eto no significa que le venga bien.

Y se puede leer mucho entre líneas en cuanto al vestuario de Michelle. Asesores de imagen a parte, quien sepa un poco no ignorará no sólo el tema de su debilidad por las perlas falsas, sino también su preferencia por los talles enfundados y sandalias de Donna Reed.

“Ella sabe perfectamente que la gente se para a mirarla cuando va por la oficina”, dice Leon Talley, redactor jefe de Vogue y asesor de imagen de Obama. “Un lugar con brillo, paz y belleza negra es el remanso estilístico perfecto para la familia Obama”. Sinceramente lo veo un poco exagerado. Una cosa es que Obama o su mujer vistan bien y otra muy distinta es que les quede bien la ropa, que es lo que en mi opinión, ocurre. A ver, no olvidemos que Obama anda por los 40 e ídem su mujer, pero claro es que el pobre Mc Cain es un viejete…y eso no es lo peor, lo peor es que quiere parecer un viejete. él mismo lo dijo, la experiencia es el valor añadido que el abuelo Mc Cain puede ofrecerte, tómalo o déjalo. Y así me salía, con esos pantalones cortos que dejaban ver toda la extensión de los ejecutivos negros cuando anda…en fin.

Ahí está el quid de la cuestión, todo comunica. ” Cuando estás pensando en crear o mantener un fenómeno a escala nacional o incluso internacional, todo cuenta. Todo es información. Estamos diciéndole algo a la gente desde su look”, dice Mikki Taylor, director de la sección de belleza y redactor de Essence Magazine. Lógico, qué razón tiene. Pero no sólo eso. Porque Michelle Obama ha ido más allá y se ha planteado comunicar desde su propia vestimenta que ya está preparada para ser la primera dama, que no la primera esposa: “los vestidos lilas, esas piernas de las que tuve que convencerme de que no iban desnudas y llevaban unas esenciales y finísimas medias de satén. Todo su lenguaje estilístico dice una cosa de ella: yo estoy aquí para hacer negocios”. Amén.