Colores de vampiros, como si nos hubiera invadido el espríritu del Crepúsculo, púrupras con negro, media muy tupidas pero sobre todo vestidos. Estas son las tendencias del must haver de la temporada 2009 que podemos ver en las pasarelas más importantes del mundo como Nueva York, Milán, París…
Mucho negro y mucho gris. Parece que no nos quitamos de encima los colores de la triste elegancia ni a la fuerza, pero lo cierto es que a la hora de ir de comprar nos salvan de más de un quebradero de cabeza…que nos puede venir por otro lado. Porque los diseñadores sentencian que hay que reforzar un tendencia que viene ya desde los albores británicos desde hace tiempo y que no es otra que os cuadros escoceses. Combinados con camisas, en forma de pantalón, falda o medias; incluso por ahí lo he visto combinado con tartán.
Cómo no, va a haber que seguir cuidándose porque siguen modelos ajustados por la cintura y pantalones muy bombilla del que proto veremos una versión bagui del siglo XXI. Los más destacados: Gyvenchy por supuesto. Con un corte fino y elegante. Vuleven otra vez las botas sadomasos muy de cuero, yo creo que cmo consecuencia de la moda que de nuevo la infalible Kate Moss nos ha metido a todos sobre el cuero con tanto pornerse sus pantaloncitos para salir. Par vuestra información. En Top shop están esos pantalones de cuero de los que os hablo, peor en Top shop London, así que aprovechad si vais. Pero en España, lo horteras que somos no nos ha llevado más que a unos míseros leggins que aún están en H Y M por 20 euros. tre bien!!
Foto de Sartorialist (izda) y de Gerard (dcha). Las comparaciones son odiosas
Sé que es otro de mis no me puedo resistir pero debo aconsejar encarecidamente desde aquí que visitéis un blog increíble: se llama THE SARTORIALIST. Muchos ya lo conoceréis pero es un fenómeno que está arrasando en EEUU y que a España todavía no ha llegado mucho. Se trata de Scott Schumman, un fotógrafo de moda como otro cualquiera con varios años de experiencia que un día decidió que lo que verdaderamente quería era retratar moda, pero moda de verdad.
Si antes hablábamos de los Cool Hunters, pordría decirse que esto es hacer “cool hunterismo” pero convirtiéndolo en arte. Schumman se dedica a andar por las calles de las principales capitales de la moda mundiales y a retratar lo que, como decíamos antes, es la moda de verdad: la de la calle. En su blog podemos ver a las personas que todo el mundo se gira para mirar por su estilo,su estravagancia, su chispa, en definitiva. Tan bien le salió a Schumman que ahora está en la lista de blogs de referencia de Vogue América y se dice que ha captado colaboradores en diferentes puntos de inflexión para la moda repartidos por el mundo.
Peor no nos confundamos que luego hay de todo. En España se habla ahora mucho de una personajillo que se hace llamar Gerard y que en su blog, icanteachyouhowtodoit, se dedica a ejercer del sartorialist español. Ha obtenido cobertura en medios como la televisión. En fin os dejo los enlaces para que comparéis vosotros…pero el pobre Gerard se ha convertido más en un fotógrafo de fiestas del estilo “tíllate”. Y encima de fiestas de modelitos y modelitas, que ya he visto fotos donde hay varios sujetos sospechosos…no es que todos los que van a Pachá ese día sean guapos, no, es que es una fiesta privada queridos. Pero ved, ved y juzgad.
Hoy dedico un artículo de despotrique en honor a los profesionales de la moda. Lejos de ser un grito desesperado será un grito ensordecedor en la cara de los organizadores de editoriales y reportajes que las revistas de moda suelen hacer. Os explico un poco: cuando véis en las revistas de moda varias páginas en las que una o varias modelos se presentan con prendas y diferentes situaciones, no es sólo que vayan así vestidas y les echen una cuantas fotos…no. Las modelos pertenecen a agencias con las que los responsables de sección de las revistas se ponen en contacato. Les explican la línea narrativa del reportaje o la editorial que quieren hacer y el tipo de modelo que necesitan. En una editorial, la modelo no importa tanto porque su papel está repartido normalmente con una celebrity. Pero en los reportajes todo depende de la modelo, que previamente debe ir a un casting que puede estar en el quinto pino del mundo para enseñar su book cinco minutos y que le mirne con caras raras. Tras enseñar su book, deja su composit que es una especie de tarjeta de contacto de la modelo donde vienen su medidas y la agencia a que pertenece. Tanto el composit como el book los paga la modelo. Un book anda por los 400 euros, que se le descuentan de sus trabajos. Para un modelo que está empezando y también para muchas veteranas, un reportaje entero, es decir, 8 o 9 horas de trabaj0, supone cobrar 180 euros, de los que un 20% se van a su agencia y otro tanto al IRPF, con lo que al final la modelo percibe en valor neto unos 80 o 100 euros. Y de ésos, no ve un duro porque debe pagar tanto su book como los composits. Con lo cual si se ganara la vida de ello, como ocurre con las rumanas o las nórdicas en general, deben vivir del aire por lo menos cuatro meses hasta que salvan sus deudas.
De ahí que haya modelos con deudas de miles de dólares en países extranjeros: las agencias las mandan allí con la promesa de una serie de cástings a los que irán. Ellas, ilusionadas, movilizan a sus familias y van a ciudades como Nueva York, donde un piso en Queens cuesta el doble que uno en Arguelles y van generando deuda. Y para colmo las tratan como basura, como mercancía: a las nórdicas les obligan a trabajar bajo presión o el doble y a las modelos que meten en residencias como en Milán, las vigilan hasta el punto de poder echarlas de la residencia si la llave no sale del casillero de ésta todos los días como prueba de que la modelo ha ido a os cástings prefijados. Y no hay excusas.
Es un mundo mitificado pero muy peligroso.No se imaginan cuánto. Un mundo donde no se puede esperar ser algo o vivir de eso si no eres Adriana Lima o Kate Moss y que además corrompe el carácter de niñas que empiezan con 16 años y se atontan para toda la vida. Mucho cuidado con esto. Puede que las revistas nos muestren vídeos de sesiones de fotos ideales, pero muchas veces esas mismas revistas son las que insultan a las modelos, faltan a su profesionalidad con estilistas de resaca en las sesiones de fotos e incluso sometena las modelos a temperaturas gélidas mientras las obligan a posar como si estuvieran estupendamente. Está bien,eso va en cualquier trabajo,pero de momento que nadie nos quite el derecho a quejarnos. No es oro todo lo que reluce.