Cómo se ve y cómo vemos Carolina Herrera

31 10 2008
La diseñadora Carolina Herrera tras el desfile de su última colección

la diseñadora Carolina Herrera despuñes del último desfile de us colección

Cómo se ve Carolina Herrera :es una empresa coqueta y así es como le gusta mostrarse: desde sus escaparates hasta el excelente trato hacia el cliente, todo está pensado para agradar. En mi opinión, su filosofía de empresa es la de ser honrada. Transmite valores familiares en todas sus facetas (de hecho es la hija de la propia Carolina Herrera la modelo principal de la marca). Porque la diseñadora y hacedora de la marca lo ha decidido así. Una mujer independiente que, a pesar de venir de una familia acomodada desarrolla la elegancia de forma espontánea, natural y personalísima. Y así es su marca, independiente. No sigue las tendencias de las grandes pasarelas sino que se mantiene fiel a un estilo porque lo que prima es el cliente y en él es donde debe verse reflejada.

Pero más allá de la visión maternal que posee la marca, a través de la propia expresión del amor materno-filial entre Carolina Herrera y su hija Carolina Adriana, está la internacionalización. No es baladí como otras marcas que han desarrollado un estúpido autocontrol geográfico resignando únicamente a América o incluso a España sólo porque funcionan en la élite de los ya pasados círculos taurinos o cazadores. Carolina Herrera sabe que no es la solución y no sólo viste a grandes estrellas a nivel mundial sino que encima su base, aunque en España apenas se conozca, es Carolina Herrera New York. Esto no se lo pueden permitir todas las marcas. Es muy duro para una marca de este tipo abrir mercado en un país tan difícil de convencer como España ya que corres el riesgo de confundir tu línea de diseño y hasta tu filosofía. Hay que tener cuidado, pero CH también tira de imagen propia para esto y en mi opinión, se sitúa a sí misma por encima del resto de marcas. Por eso no sigue estrictamente las tendencias, ni se ha vuelto comercial, ni recurre a la extravagancia. En su página Web, de hecho, no dice absolutamente nada sobre su filosofía de empresa o su imagen corporativa siquiera. Porque es consciente de que para una marca cuya base es la sobriedad sofisticada, la externalización evidente de ésta resulta burda y de hecho, la anularía. Es como decir: “Puede que no me defina a mí misma en ningún sitio, pero para entenderme sólo tienes que ir a una de mis tiendas”. Y yo, voy.

Cómo ve el público Carolina Herrera: Soy clienta de Carolina Herrera desde hace muchos años. Mi padre es un auténtico enamorado de la marca y de la diseñadora y me lo inculcó con paciencia y también con caprichos. Es por tanto, una marca con la que he crecido, con lo que mi expresión podrá resultar cuanto menos parcial.
No podría analizar de ningún modo la visión general de Carolina Herrera, pero sí puedo hablar desde mi experiencia porque por suerte he podido estar en tres lugares donde la empresa tiene mucha fuerza: Nueva York, Londres y Madrid. La diferencia principal entre las tres ciudades en cuanto al concepto de moda en general ya es abrumadora. Pero, por lo que yo he observado, el umbral se abre sobre todo entre el público Americano y el Europeo. Seamos sinceros, los americanos tienen un concepto de la moda que se queda en los albores de la edad media estilística en comparación con el europeo. Pero son muy buenos vendiendo de todo.
CH en América es parte de una cultura sobre la moda que hace grande al nuevo continente pero que no se viste por el vulgo, por decirlo así; o sea, triunfan las fragancias y los complementos.

En Inglaterra, sigue en los armarios de la mayor parte de la aristocracia londinense (aunque también de los esnobs y de algún otro avanzado en la materia), donde, a través de la publicidad los mantiene, y bien que hace pues ya sabemos lo complicado que es entrar en las mente de ese nuevo Londres que ha resurgido en el siglo XXI fruto de la cultura british de los 60 y que siempre tira más de mercadillo.

En cuanto a España, sigue teniendo una imagen quizás abnegada a los ya citados círculos taurinos y de la caza, pero más bien para ellos, porque para los que no pertenecemos a tales (ni ganas), la marca sigue superando a su clientela tradicional. Está abriendo mentes y mercados y vistiendo con sofisticación a las mujeres y hombres (muy importantes estos últimos para la marca) con un sello de distinción muy ensalzado, y con razón.