el coco de cocó

30 12 2008

la leyenda Cocó Chanel

la leyenda Cocó Chanel

Hoy, como adelanto de los reyes magos y porque me siento generosa, os voy a hacer un regalo que no vasi a olvidar: os voy a a contar y a resumir los detalles más increíbles d ela vida de una de las personas más influyentes del siglo XX y que, a pesar de yacer bajo tierra ya, sigue influyendo en las mentes de todos los diseñadores.

Cocó Chanel nace en una familia pobre, hija de un vendedor ambulante y una dueña de hospicio. Tenía cuatro hermanos. Su madre murió y su padre, por unas cosas o por otras, se desentendió de ellos y les mandó con sus tías. Allí Cocó empezo a coser. La llamaban Cocó por una canción que la niña no paraba de tararear. Y el tarareo se convirtió en cante cuando, tras trabajar durante un tiempo como costurera, Cocó se hizo cantante de cabaret, lo que la introdujo en el mundo del espectáculo. Así comenzaron sus relaciones amorosas con los hombres más importantes del mundo y que proto la llevarían a la cuna de todas las riquezas: Biarritz. Fue el playboy Etienne Balsan quien la colocó con su tienda de sombreros, pero su vínculo con el amigo de éste, el socialité y jugador de polo inglés Arthur “Boy” Capel, fue el que posibilitó su despegue. La muerte temprana de éste, quizás su amor más importante, hizo que ningún otro llegará a ocupar su lugar por un tiempo prolongado.

Pero Cocó ya sabí diseñar, se fue hacieno grande y siguió con sus amores. Inventó el little black dress, la ropa de gimnasia e incluso el bronceado y puede fardar de haber rechazado al mano de un príncipe ruso por la de Rostropovich, etc…un ejemplo a seguir…





al maestro

25 12 2008

Valentino y sus musas

Valentino y "sus musas"

Hay poco genios en el mundo de la moda. Genios verdaderamente auténticos, sencillos en su elegancia y austeros en su presetación. Uno de ellos, idiscutible maestro de la ficgura femenina y el resaltamiento de la belleza en general, es Valentino. Este año la moda nos deja un amargo sabor de boca por él. De la generación de los grandes movimientos estilíticos de los 70 y 80, Valentino continúaba una estirpe de genios. Si en un momento fue Poiret y luego Cocó, y luego llegó Armani y en su momento Balenciaga. Otro de los dioses del olimpor estilístico sin duda es él. Rompió los salones de protocolo inglés y francés institucionalizando un rojo que no tuvo por más que llamrase a partir de ese momento “rojo valentino”. Nos porpuso una alternativa al estilo anrógino y rectilíneo de Giorgio Armany y qué decir de él, si empezó de la mano del mismísimo Balenciaga.

Tras montar ya su propia firma, los éxitos siempre le han seguido allá donde va. No es amante de excentricidades y no cree que el buen gusto de un diseñador deba sólo medirse en el fruto de su trabajo, preocupándose así por su aspecto, que siempre llevó impoluto y de firma. Hasta su última aparción pública. A mí siempre me pareció que copiaba un poco a Balmain, pero viendo sus colecciones luego te das cuenta de que no. Hasta se nota en le maquillaje, en sus colecciones de vestidos negros, en su inspiración italiana irrezumable y en la forma que tenía de tratar a las modelos, para él siempre “sus musas” en cada desfile. Desde aquí, un adiós de rodillas al maestro.